Gabriela Cueva Quelal · Maestra de Educación Infantil y psicomotricista
Educación Infantil · 0 a 6 años

Deja que sea yo

Metodologías activas y psicomotricidad vivencial en la infancia.

Soy Gabriela, maestra de Educación Infantil y psicomotricista, con más de 10 años de experiencia en educación infantil y psicomotricidad. Creo en una educación que respeta la iniciativa de cada niño y cada niña, y que da valor a lo cotidiano: un cambio de pañal, una comida, un rato de juego en el suelo.

Aquí comparto propuestas de juego, consejos y reflexiones para acompañar a niños y niñas en sus primeros años. Escribo para familias, educadoras y maestras que quieren entenderlos mejor y ofrecerles lo que necesitan en cada momento.

Me centro sobre todo en el primer ciclo de Educación Infantil y en el juego con el cuerpo.

Así suena mi nombre cuando los niños y niñas empiezan a hablar: primero Abi, después Baby y por fin Gaby. Esta web crece igual, etapa a etapa.

Aula de bebés con luz natural, una plataforma de madera con rampa, una alfombra y cestos con objetos para explorar
Manifiesto

En qué creo

  • Conocer a cada niño y niña para acompañarle

    Cada niño y cada niña tiene su propia forma de expresarse, también antes de hablar. Por eso observo con calma: así sé cuándo necesita compañía y cuándo quiere seguir intentándolo. Mi compromiso es estar disponible, sin medir a nadie por lo que consigue hacer.

  • Ambientes que invitan a explorar

    Preparo los espacios pensando en quienes van a vivirlos: materiales al alcance, sitio para moverse con seguridad y un rincón para descansar. Cuando un espacio hace que un niño o una niña dependa siempre de la ayuda del adulto, lo cambio. Busco ambientes donde cada cual encuentre su lugar.

  • El cuerpo y el juego tienen valor por sí mismos

    El movimiento está en el centro de mi forma de acompañar. Ofrezco oportunidades para explorar con el cuerpo, respetando que cada niño y cada niña lo haga a su manera. Doy tiempo al juego que nace de su iniciativa y me quedo cerca cuando algo se complica. Para mí, lo valioso es cómo viven la experiencia, porque crecer no es una carrera.

  • Escuela y hogar en diálogo

    Las familias conocen a sus hijos e hijas como nadie, y ese conocimiento necesita un lugar en la escuela. Para mí es importante escuchar sus preocupaciones y contarles lo que pasa durante el día, con respeto y sin juicios. Cuando surge una dificultad, busco con ellas acuerdos que se puedan mantener en casa y en el centro.

Dos entradas

¿Qué buscas hoy?

Familias

Qué ocurre en cada etapa y cómo acompañar en casa: la llegada a la escuela, las rutinas, el juego y el movimiento.

Educadoras y maestras

Ideas para el aula: ambientes, propuestas de juego, cuidados, psicomotricidad y cómo documentar sin fotos.

Retrato de Gabriela Cueva Quelal
Trayectoria

Conoce a Gabriela

¡Hola! Soy Gabriela, maestra y técnica superior en Educación Infantil, y psicomotricista, con más de 10 años de experiencia en educación infantil y psicomotricidad. Entiendo la educación como un proceso vivo, respetuoso y en constante evolución, donde los niños y niñas son los verdaderos protagonistas de su aprendizaje.

Mi trayectoria se centra en el valor del primer ciclo, con una mirada integral que viene de los distintos papeles y proyectos en los que he trabajado. Aquí encontrarás ideas para familias, educadoras y maestras.

Acompañando el desarrollo en el primer y segundo ciclo de infantil

He ejercido como tutora y coordinadora de nivel: coordinando el nivel, acompañando al equipo y diseñando espacios que fomentan la autonomía y el bienestar de los más pequeños. Doy mucho valor a los cuidados, a la preparación de los espacios y a una relación cercana con las familias.

Facilitadora de juego, movimiento y psicomotricidad

He diseñado y dirigido sesiones de psicomotricidad para potenciar el desarrollo global (motor, emocional y social) en la primera infancia. Además, he llevado esta disciplina a proyectos sociales, acompañando de forma directa a las familias.

Mi mirada pedagógica

Metodologías activas en la práctica

En mi práctica trabajo con metodologías activas. No me limito a un solo método cerrado. Observo a los niños y niñas y tomo de Montessori, Reggio Emilia y Pikler lo que cada grupo necesita en su momento evolutivo, adaptándolo siempre con criterio propio y sensibilidad. Un material o el nombre de un método no bastan; lo que importa es cómo se prepara y cómo se acompaña.

«Para mí, educar es observar, escuchar y ofrecer un entorno preparado donde el movimiento libre y la expresión sean el motor del juego.»

Formación

Detrás de mi práctica hay una base sólida de aprendizaje continuo.

  • Grado en Educación Infantil
  • Técnica Superior en Educación Infantil
  • Máster en Psicomotricidad
  • Formación en Acompañamiento Respetuoso (0-3 años)
  • DECA para Educación Infantil y Primaria

Qué tomo de cada enfoque

Montessori

Ambiente preparado y autonomía

Un espacio ordenado y a la medida del niño, con materiales reales a su alcance. Se ajusta la ayuda a lo que necesita y se confía en que puede hacer sin ayuda aquello para lo que está preparado.

Reggio Emilia

Escucha y documentación

Escuchar las muchas formas en que los niños y niñas se expresan y documentar para revisar la práctica. En esta web uso registros escritos e imágenes de materiales y espacios, nunca fotos de niños reales.

Pikler

Movimiento libre y cuidados respetuosos

Libertad de movimiento desde bebés, sin ponerlos en posturas que aún no dominan. Los cuidados de cada día como encuentros de calidad: avisar antes de cada gesto y dejar tiempo para que participen.

Psicomotricidad vivencial

El cuerpo como lenguaje

Espacios preparados para el juego con el cuerpo y un adulto que acompaña lo que pasa en ellos, ofrece apoyo y cuida los límites que protegen al grupo.

Etapas

Acompañar los primeros años

Las edades son orientativas. Cada niño y cada niña tiene su ritmo, y lo importante es observarlo sin comparar. Los temas se mezclan: el vínculo sigue importando cuando llega la autonomía, y el movimiento acompaña todo el camino. Si algo del desarrollo de tu hijo o hija te preocupa, coméntalo con su pediatra.

0-1 años

Vínculo y descubrimiento del cuerpo

En el primer año, los cuidados lo son casi todo. El bebé descubre su cuerpo y lo que tiene cerca con la seguridad de sus adultos de referencia.

Un bebé gatea por una rampa baja de madera mientras una educadora le observa sentada en el suelo
Qué ocurre

Se comunica con la mirada, los sonidos y los gestos, y cada mes lo hace de una forma nueva. Gira, se arrastra, se sienta, gatea. Cada bebé sigue su propio camino.

Cómo se acompaña

Con calma y presencia. Avisarle antes de cogerle o de cambiarle y darle tiempo para responder. Estar atentos a sus señales de hambre, sueño o cansancio.

Movimiento

Un suelo firme y despejado es su mejor espacio de juego. No conviene sentarle ni ponerle de pie mientras necesite que le sujeten en esas posturas. Boca abajo juega solo cuando está despierto, poco a poco y con un adulto al lado. Para dormir, siempre boca arriba.

Propuestas

Un espejo irrompible bien fijado, objetos fáciles de agarrar pensados para bebés y canciones juntos. Cuando ya se sienta solo y estable, un cesto de los tesoros con objetos grandes y seguros, siempre con un adulto presente.

Para leer:Cambio de pañal y comida: cuidados respetuosos según PiklerPeriodo de adaptación en la escuela infantil: cómo acompañar a tu hijo o hija

1-2 años

Movimiento y exploración

Empieza a desplazarse y el mundo se abre. Llevar cosas de un sitio a otro o probar dónde encaja algo puede ocupar buena parte de su juego.

Dos niños pequeños juegan en el suelo con aros de madera y cuencos de metal junto a una educadora
Qué ocurre

Empieza a caminar y todo se vuelve explorable: llenar, vaciar, meter y sacar. Señala, dice sus primeras palabras y se hace entender con gestos. Cada niño y cada niña lleva su ritmo.

Cómo se acompaña

Preparar espacios a su alcance y quedarse cerca. Dejarle repetir una acción todas las veces que quiera, sin interrumpir con preguntas. Al hablarle, poner palabras a lo que está pasando.

Movimiento

Moverse con libertad y transportar objetos ligeros. Según las posibilidades de cada niño o niña, se pueden añadir pequeños desniveles y apoyos estables, con un adulto cerca.

Propuestas

Recipientes grandes y objetos para meter y sacar, construcciones sencillas y juegos de esconder y encontrar.

Para leer:Del cesto de los tesoros al juego con piezas sueltas: cómo prepararlo en casa y en el aula

2-3 años

Autonomía y comunicación

Quiere participar en todo. Comer solo o intentar ponerse una prenda son buenas ocasiones para acompañar su autonomía, sin prisas.

Tres niños pequeños construyen juntos un puente con bloques grandes de madera
Qué ocurre

El lenguaje crece deprisa y aparece el juego simbólico. También llegan los desacuerdos cuando lo que quiere choca con un límite. En esos momentos necesita un adulto que le ayude a expresar lo que le pasa.

Cómo se acompaña

Ofrecer elecciones sencillas y tiempo para intentarlo. Mantener límites claros y ayudar cuando hace falta, sin pedirle que haga sin ayuda lo que todavía necesita hacer acompañado.

Movimiento

Sitio para correr y probar el equilibrio. Túneles y recorridos sencillos con varias opciones de dificultad.

Propuestas

Cocinitas y muñecos para cuidar, pintura adecuada a su edad y cuentos compartidos. También pequeñas tareas de casa, como llevar una servilleta a la mesa o guardar una prenda en su sitio.

Para leer:El «yo solo» a los 2 años: cómo acompañar su autonomía

Psicomotricidad vivencial · 0 a 6 años

El cuerpo en movimiento

Este es un espacio pensado para que los más pequeños crezcan, descubran y aprendan con su herramienta más natural: el cuerpo y el movimiento. En mis sesiones, el movimiento no se impone; se acompaña.

La propuesta cambia con la edad. Un bebé que explora en el suelo necesita algo muy distinto que un grupo de cinco años, y adapto los materiales y mi acompañamiento a cada niño y cada niña.

Sala de psicomotricidad preparada con colchonetas, espalderas con tobogán, bloques de espuma, un arco y un túnel de colores
Gabriela acompaña a niños y niñas que saltan, construyen torres y se arrastran por la sala
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Cómo trabajo: el juego libre como motor

Para un niño pequeño, la acción es su lenguaje. En lugar de decirle qué tiene que hacer, preparo un espacio seguro que invita al juego espontáneo y libre. Un bloque puede ser primero un apoyo para subir y, al rato, la pared de una casa imaginada.

Saltando, trepando, rodando, construyendo y destruyendo, los niños y niñas ganan equilibrio y destreza. También expresan sus alegrías, aprenden a manejar sus emociones y ganan autonomía. Todo eso sienta bases que más adelante apoyan el aprendizaje de la lectura, la escritura y las matemáticas. Aun así, mis sesiones no son un entrenamiento escolar.

La psicomotricidad es también relacional. El niño se vincula con el adulto y con sus compañeros a través del juego, y en esa relación se siente seguro para explorar.

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Mi papel: una observación atenta y profesional

Que las sesiones no sean dirigidas no significa que el adulto no intervenga. Mi rol como psicomotricista es activo y responsable. Intervengo cuando un niño o una niña necesita ayuda o cuando hay que proteger a alguien. Mientras juegan, me fijo en cuatro aspectos.

Dos adultas observan sentadas mientras los niños caminan por un recorrido de equilibrio, cruzan un túnel y apilan bloques
El uso del cuerpo

Su postura, su tono muscular, cómo se expresa con el gesto y qué apoyos busca.

El espacio y el tiempo

Cómo explora el lugar, si prefiere las alturas o los rincones tranquilos, y cómo pasa del movimiento al descanso.

La relación con los objetos

Qué materiales le llaman la atención y cómo los transforma para crear sus propios juegos.

La relación con los demás

Cómo se relaciona con sus compañeros y cómo se vincula conmigo como figura de seguridad.

Mi labor es cuidar el bienestar físico y emocional del espacio, interpretar con prudencia lo que cada niño y cada niña muestra con su juego y ser el apoyo seguro que necesita para crecer con una autoestima fuerte. Un gesto aislado no basta para sacar conclusiones. La observación me sirve para preparar la siguiente sesión, nunca para hacer un diagnóstico.

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Cómo es una sesión

Cada sesión sigue una estructura clara y predecible, porque saber qué viene después da seguridad a los niños y niñas. Tiene tres momentos.

  1. Ritual de entrada: la psicomotricista y el grupo sentados en corro en el suelo levantan las manosAl empezar

    Ritual de entrada

    Nos sentamos juntos en el suelo y cantamos una canción de bienvenida. Recordamos nuestros acuerdos: cuidamos nuestro cuerpo y el de los demás, dejamos espacio para movernos, usamos los materiales con cuidado y nos respetamos. Después damos paso al juego con un entusiasta «¡vamos!».

  2. Juego libre: niños pequeños caminan, suben a bloques de espuma y cruzan un túnelDurante la sesión

    Juego libre

    Los niños y niñas exploran en un espacio seguro. Yo acompaño su iniciativa: adapto un material, ofrezco un apoyo o ayudo cuando dos no se ponen de acuerdo. Si alguien puede hacerse daño, lo paro y le ayudo a encontrar otra forma de jugar.

  3. Cierre: un grupo dibuja lo vivido en la sesión mientras otros descansan sobre una colchonetaAl terminar

    Cierre

    Aviso con tiempo de que queda poco, para que vayan terminando sus historias con calma. Entonces pongo música de relajación y les guío poco a poco hacia la tranquilidad, sin obligar a nadie a tumbarse ni a quedarse quieto.

El cierre según la edad

De 3 a 6 años

Abrimos un tiempo, adaptado al grupo, para dibujar lo que han vivido en la sesión. Después hacemos una pequeña asamblea y charlamos sobre su juego. Nadie está obligado a hablar ni a explicar su dibujo.

De 2 a 3 años

Aprovechamos la calma para charlar. Les ayudo a poner palabras a lo que han sentido y vivido, sin esperar un relato largo.

Bebés y más pequeños

De la relajación pasamos directamente a un regreso tranquilo a su espacio de siempre, junto a su adulto de referencia y siguiendo sus señales de cansancio.

«El juego es la palabra del niño. Mi compromiso es darles el espacio y el respeto para que hablen con todo su cuerpo.»

Reflexiones desde la sala

Un bebé se pone de pie apoyado en una estantería mientras las adultas observan cerca, sin intervenir

Estar cerca sin resolverlo todo

Cuando un niño se encuentra con una dificultad, lo primero que nos sale a los adultos es ayudar. Antes merece la pena hacer una pausa y preguntarse si hay un riesgo de verdad o si es un intento que necesita tiempo. A veces basta con acercarse; otras hace falta una ayuda concreta. Acompañar la autonomía es estar disponible sin dejar al niño solo ante cada reto.

Bebés en el suelo de la sala: uno juega con un aro tumbado y otros observan a su alrededor

Participar también puede empezar mirando

No todos los niños y niñas entran en el juego enseguida. Algunos se quedan cerca del adulto o miran lo que hacen los demás. Esa entrada poco a poco también es participar, y le doy su tiempo. Si un niño sigue teniendo dificultades para unirse, reviso el espacio y el apoyo que le ofrezco.

Artículos y experiencias

Para acompañar mejor

Artículos para entender mejor a cada niño y cada niña y acompañarles en el día a día: propuestas de juego, consejos para casa y para la escuela, y cómo documentar lo que observas.

Materiales

Recursos para el aula y para casa

Materiales sencillos para observar con más atención y preparar propuestas a la medida de cada niño y cada niña. Puedes copiarlos y adaptarlos.

Un registro para entender y acompañar

Una plantilla de ocho apartados para pararse en un momento del día a día, con un ejemplo completo.

Ver la plantilla

Antes de preparar una propuesta de juego

Siete preguntas para revisar materiales, espacio y seguridad antes de empezar.

Ver las preguntas

Revisar un rincón del aula

Seis puntos para observar una zona del aula y decidir un pequeño cambio.

Ver la guía
Contacto

Hablemos de educación infantil

Si quieres consultarme algo sobre los contenidos de la web o proponerme una colaboración, escríbeme. También recibo propuestas de trabajo en Educación Infantil y psicomotricidad.

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